miércoles, 10 de octubre de 2018
La Leyenda del Espantapájaros
La leyenda del espantapájaros
Érase una vez un espantapájaros que no tenía amigos, trabajaba en un campo de trigo, no era un trabajo difícil pero sí muy solitario, sin nadie con quien hablar sus días y sus noches se hacían eternas, lo único que podía hacer era mirar los pájaros, cada vez que pasaban él los saludaba, pero ellos nunca respondían, era como si le tuviesen miedo.
Un día el espantapájaros hizo algo que estaba prohibido; les ofreció unas semillas, pero aun así ellos no querían saber nada.
El espantapájaros se preguntaba por qué nadie quería ser su amigo.
Así pasó el tiempo, hasta que una noche fría cayó a sus pies un cuervo ciego, el cuervo estaba tiritando y hambriento, el espantapájaros decidió cuidar de él.
Tras varios días, el cuervo ciego mejoró. Antes de despedirse el espantapájaros preguntó por qué los pájaros nunca querían hacerse amigos de los espantapájaros y el cuervo explicó que el trabajo de los espantapájaros era asustar a los pobres pájaros que solo querían comer, eran unos seres malvados y despreciables, unos monstruos.
Ofendido el espantapájaros le explicó que él no era malo a pesar de ser un espantapájaros.
Una vez más el espantapájaros se quedó sin amigos.
Esa misma noche decidió cambiar su vida, despertó a su amo y le dijo que quería otro oficio que ya no quería asustar más a los pájaros...
Aterrorizado el amo despertó a todos los vecinos, les contó que su espantapájaros había cobrado vida y que esto solo podía ser obra del diablo.
Cerca del molino, estaba el cuervo ciego, sus compañeros le explicaron que los vecinos de la aldea estaban quemando un molino donde se intentaba esconder un espantapájaros con una bufanda muy larga, el cuervo ciego entonces les explicó que ése era el espantapájaros bueno, el que le había salvado la vida.
Conmocionados por la historia los cuervos quisieron salvar al espantapájaros pero era demasiado tarde y ya no podían hacer nada.
El espantapájaros murió quemado.
Los cuervos esperaron hasta el amanecer, y cuando no había llamas se acercaron a los restos del molino, cogieron las cenizas del espantapájaros y volaron alto, muy alto, y desde lo más alto esparcieron las cenizas por el aire. El viento llevó las cenizas por toda la comarca. Las cenizas volaron junto con todos los pájaros y de esta manera, el espantapájaros nunca volvió a estar solo porque sus cenizas ahora volaban con sus nuevos amigos y en recuerdo de la trágica muerte del espantapájaros, el cuervo ciego y todos sus compañeros decidieron vestir de luto.
Y por eso desde entonces, en memoria del espantapájaros todos los cuervos son negros.
Mi bello espantapájaros Gabriel Ignacio, tu mirada y tu tierna sonrisa enamoran. Dios te bendiga mi bb
Érase una vez un espantapájaros que no tenía amigos, trabajaba en un campo de trigo, no era un trabajo difícil pero sí muy solitario, sin nadie con quien hablar sus días y sus noches se hacían eternas, lo único que podía hacer era mirar los pájaros, cada vez que pasaban él los saludaba, pero ellos nunca respondían, era como si le tuviesen miedo.
Un día el espantapájaros hizo algo que estaba prohibido; les ofreció unas semillas, pero aun así ellos no querían saber nada.
El espantapájaros se preguntaba por qué nadie quería ser su amigo.
Así pasó el tiempo, hasta que una noche fría cayó a sus pies un cuervo ciego, el cuervo estaba tiritando y hambriento, el espantapájaros decidió cuidar de él.
Tras varios días, el cuervo ciego mejoró. Antes de despedirse el espantapájaros preguntó por qué los pájaros nunca querían hacerse amigos de los espantapájaros y el cuervo explicó que el trabajo de los espantapájaros era asustar a los pobres pájaros que solo querían comer, eran unos seres malvados y despreciables, unos monstruos.
Ofendido el espantapájaros le explicó que él no era malo a pesar de ser un espantapájaros.
Una vez más el espantapájaros se quedó sin amigos.
Esa misma noche decidió cambiar su vida, despertó a su amo y le dijo que quería otro oficio que ya no quería asustar más a los pájaros...
Aterrorizado el amo despertó a todos los vecinos, les contó que su espantapájaros había cobrado vida y que esto solo podía ser obra del diablo.
Cerca del molino, estaba el cuervo ciego, sus compañeros le explicaron que los vecinos de la aldea estaban quemando un molino donde se intentaba esconder un espantapájaros con una bufanda muy larga, el cuervo ciego entonces les explicó que ése era el espantapájaros bueno, el que le había salvado la vida.
Conmocionados por la historia los cuervos quisieron salvar al espantapájaros pero era demasiado tarde y ya no podían hacer nada.
El espantapájaros murió quemado.
Los cuervos esperaron hasta el amanecer, y cuando no había llamas se acercaron a los restos del molino, cogieron las cenizas del espantapájaros y volaron alto, muy alto, y desde lo más alto esparcieron las cenizas por el aire. El viento llevó las cenizas por toda la comarca. Las cenizas volaron junto con todos los pájaros y de esta manera, el espantapájaros nunca volvió a estar solo porque sus cenizas ahora volaban con sus nuevos amigos y en recuerdo de la trágica muerte del espantapájaros, el cuervo ciego y todos sus compañeros decidieron vestir de luto.
Y por eso desde entonces, en memoria del espantapájaros todos los cuervos son negros.
Mi bello espantapájaros Gabriel Ignacio, tu mirada y tu tierna sonrisa enamoran. Dios te bendiga mi bb
Cómo hacer adornos de copos de nieve
A continuación voy a explicarles la forma en que se hacen los famosos copos de nieve que sirven para decoración en estas fiestas decembrinas. Es muy fácil de hacerlos.
1) Recortamos un folio en un cuadrado de 15 x 15 centímetros.
2) Doblamos el cuadrado por la mitad, siguiendo las indicaciones de la foto, desde la esquina inferior izquierda hacia la esquina superior derecha.
3) Volvemos a doblar desde la esquina inferior derecha hacia la esquina superior izquierda.
4). Después de hacer el paso 3 tenemos el triángulo invertido. Dejándolo en esa posición, doblamos desde la esquina superior derecha hacia el centro, pero no justo al medio sino un poco más inclinado (unos 30 grados si os sirve de orientación).
5) Una vez hecho el paso 4, cogemos la esquina superior izquierda y doblamos.
6) Damos la vuelta al triángulo, y vemos que ha quedado una zona recta y dos picos. Recortamos con la tijera esos picos para dejar un triángulo a secas.
7. Marcar con lápiz los dibujos que nos gusten, recortamos y después desdoblamos con cuidado el papel, y veremos el resultado.
1) Recortamos un folio en un cuadrado de 15 x 15 centímetros.
2) Doblamos el cuadrado por la mitad, siguiendo las indicaciones de la foto, desde la esquina inferior izquierda hacia la esquina superior derecha.
3) Volvemos a doblar desde la esquina inferior derecha hacia la esquina superior izquierda.
4). Después de hacer el paso 3 tenemos el triángulo invertido. Dejándolo en esa posición, doblamos desde la esquina superior derecha hacia el centro, pero no justo al medio sino un poco más inclinado (unos 30 grados si os sirve de orientación).
5) Una vez hecho el paso 4, cogemos la esquina superior izquierda y doblamos.
6) Damos la vuelta al triángulo, y vemos que ha quedado una zona recta y dos picos. Recortamos con la tijera esos picos para dejar un triángulo a secas.
7. Marcar con lápiz los dibujos que nos gusten, recortamos y después desdoblamos con cuidado el papel, y veremos el resultado.
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